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Marienbad

"todos tenemos un Marienbad..."
July 04

Pavic

Milorad Pavic, Diccionario jázaro.

Uno de los caminos seguros que conducen al futuro verdadero -porque también existe un futuro falso- es ir en la dirección en que crece tu miedo

June 23

CREÍA YO

No a todo alcanza Amor, pues que no puede
romper el gajo con que Muerte toca.
Mas poco Muerte logra
si en corazón de Amor su miedo muere.
Mas poco Muerte logra, pues no puede
entrar su miedo en pecho donde Amor.
Que Muerte rige a Vida; Amor a Muerte.
 
Macedonio Fernández (Buenos Aires 1874-1952)
 

 
June 01

El amor como ilusión


Luigi Pirandello, decía que no nos fue dada ni existe ninguna realidad, sino que tenemos que hacérnosla nosotros y si queremos ser, tenemos, pues que hacer eso, construir nuestra realidad. Una realidad que no será jamás para todos una, sino continua e infinitamente mudable. Él, y aquí viene lo interesante, creía que éste construir nuestras realidades, es decir, éste no ser las realidades las mismas para todos y ésta mudabilidad de la realidad impedía que nos conociéramos verdaderamente. Impedía que nos entendiéramos. Nadie dice lo que dice, nadie oye lo que oye; y él se lo explicaba a su esposa, que era una señora muy sencilla y que creía conocerlo cabalmente, y le decía "yo te conozco tanto, Luis", y Pirandello le explicaba que no, que nadie conoce a nadie, que es imposible, que el que creía conocer ella, no existe, es otro; y ella, que no gustaba de esa clase de pensamientos, se enojaba con él. Me acordaba de ésta anécdota (que leí hace poquito) y pensaba que ésto que parece tremendo, el no poder verdaderamente conocernos, quien sabe si no es nuestra máxima fortuna. Después de todo, es preferible, una construcción de quien nos conoce. ¿Qué otra cosa es el amor, sino eso? Construir al objeto amado, dotarlo de virtudes que no tiene, un engaño concertado, bah, pero tal vez es mejor eso. ¿Qué importa si la persona que amamos no es como creemos? Lo que vale es la creencia, y lo que opera es la creencia, lo que nos hace enamorarnos, lo que desata nuestro corazón es aquello de lo cual estamos convencidos, no la realidad. ¿Qué sabemos cuál es la realidad después de todo? Lo mismo la persona que nos ama, es decir, no debemos, o no deberíamos esforzarnos en cambiar la opinión que la persona que nos ama tiene de nosotros y sustituir el engaño de ella por el engaño nuestro. O sea, utilizamos los engaños que mejor funcionan, acaso la verdad nos mataría de un susto...

De http://sombrasgrises.blogspot.com/2005/01/el-amor-como-ilusin.html

y de http://venganzasdelpasado.com.ar/2009/05/04/la-venganza-sera-terrible-2009-05-04/

May 28

ENTRE PERRO Y LOBO

Me clausuran en mí.
Me dividen en dos.
Me engendran cada día en la paciencia
y en un negro organismo que ruge como el mar.
Me recortan después con las tijeras de la pesadilla
y caigo en este mundo con media sangre vuelta a cada lado:
una cara labrada desde el fondo por los colmillos de la
     furia a solas,
y otra que se disuelve entre la niebla de las grandes manadas.

No consigo saber quién es el amo aquí.
Cambio bajo mi piel de perro a lobo.
Yo decreto la peste y atravieso con mis flancos en llamas
las planicies del porvenir y del pasado;
yo me tiendo a roer los huesecitos de tantos sueños
     muertos entre celestes pastizales.
Mi reino está en mi sombra y va conmigo dondequiera que vaya,
o se desploma en ruinas con las puertas abiertas a la
     invasión del enemigo.

Cada noche desgarro a dentelladas todo lazo ceñido al corazón,
y cada amanecer me encuentra con mi jaula de obediencia en el lomo.
Si devoro a mi dios uso su rostro debajo de mi máscara,
y sin embargo sólo bebo en el abrevadero de los hombres
un aterciopelado veneno de piedad que raspa en las entrañas.
He labrado el torneo en las dos tramas de la tapicería:
he ganado mi cetro de bestia en la intemperie,
y he otorgado también jirones de mansedumbre por trofeo.
Pero ¿quién vence en mí?
¿Quién defiende de mi bastión solitario en el desierto, la sábana del sueño?
¿Y quién roe mis labios, despacito y a oscuras, desde mis propios dientes?
 
Olga Orozco
May 27

Cine

¡Para!
lo que estás haciendo es asesinato
tal crueldad no es necesaria.
 
La mosca tiene solo un corto día
un único día de dolor
un único día de deseo.
 
Un único día de deseo,
oh, déjala planear allí,
hasta que encuentre su fin.
 
Su cielo dura por siempre.
Su vida un día de recompensa.
 
Poetica de "Cerezos en flor (2008)"
April 15

Balada de la oficina

Entra. No repares en el sol que dejas en la calle. Él está caído en la calle como una blanca mancha de cal. Está lamiendo ahora nuestra vereda; esta tarde se irá enfrente. No repares en el sol. Tienes el domingo para bebértelo todo y golosamente, como un vaso de rubia cerveza en una tarde de calor. Hoy, deja el perezoso y contemplativo sol en la calle. Tú, entra. El sol no es serio. Entra. En la calle también está el viento. El viento que corre jugando con fantasmas. Fantasma él también, pues no se ve con los ojos de la cara, y se lo siente. El viento está jugando; ya corriendo una loca carrera por en medio de la calle; ya golpeándose las sienes contra las paredes de las casas; ya deshilándose en las copas de los árboles... f... f... f... f... El viento es juguetón como un recental; esto no es serio. Tú entra.

Deja en la calle sol, viento, movimiento loco; tú, entra.

¿Qué podrías hacer en la calle? ¿No tienes vergüenza, estúpido sentimental, regodearte con el sol como un anciano blanco, y esqueletoso, y centenario? ¿No te humilla, en tu actual situación de muchacho fornido, dejarte forrar por el viento como una hoja dentro de un remolino?

¡Y la lluvia! No te avergonzaré recordándote que los otros días estuviste tres horas ¡tres horas!, contemplando tras la vidriera del café, caer y caer y caer, monótonamente, estúpidamente, una larga, monótona y estúpida lluvia. Entra, entra.

Entra; penetra en mi vientre, que no es oscuro, porque, ¡mira cuántos Osram flechan sus luminosos ojos de azufre encendido como pupilas de gata! Penetra en mi carne, y estarás resguardado contra el sol que quema, el viento que golpea, la lluvia que moja y el frío que enferma.

Entra; así tendrás la certeza —que dará paz a tu espíritu— de obtener todos los días pan para tu boca y para la boca de tus pequeñuelos. ¡Tus pequeñuelos, tus hijos, los hijos de tu carne y de tu alma y de la carne y del alma de la compañera que hace contigo el camino! Yo daré para ellos pan y leche; no temas; mientras tú estés en mi seno, y no desgarres las prescripciones que tú sabes, jamás faltará a tus pequeñuelos, ¡los pobres!, ni pan, ni leche, para sus ávidas bocas. Entra; acuérdate de ellos; entra.

Además, cumplirás con tu deber. Tu deber. ¿Entiendes? El trabajo no deshonra, sino que ennoblece. La Vida es un Deber. El hombre ha nacido para trabajar.

Entra; urge trabajar. La vida moderna es complicada como una madeja con la que estuvo jugando un gato joven. Entra; siempre hay trabajo aquí.

No te aburrirás; al contrario, encontrarás con qué matizar tu vida. (Además de que es tu Deber). Entra. Siéntate. Trabaja. Son cuatro horas apenas. Cuatro horas. Pero, eso sí: nada de engañifas ni simulaciones ni sofisticaciones. ¡A trabajar! Si tu labor es limpia, exacta y voluntariosa —voluntariosa sobre todo—, los jefes te felicitarán. Tú estás sano; puedes resistir estas cuatro horas. ¿Has visto cómo las has resistido? Ahora vete a almorzar. Y vuelve a hora cabal, exacta, precisa, matemática. ¡Cuidado! Porque si todos se atrasaran, se derrumbaría la disciplina, y sin disciplina no puede existir nada serio. Otras cuatro horas al día. Nadie se muere trabajando ocho horas diarias. Tú mismo, dime: ¿no has estado remando el domingo once o doce horas, cansando los músculos en una labor con el agua que me abstengo de calificar por el ningún remordimiento que se obtiene? ¿Ves tú? ¡Y con inminente peligro de ahogarte! Yo sólo te exijo ocho horas. Y te pago, te visto, te doy de comer. ¡No me lo agradezcas! Yo soy así.

Ahora vete contento. Has cumplido con tu Deber. Ve a tu casa. No te detengas en el camino. Hay que ser serio, honesto, sin vicios. Y vuelve mañana, y todos los días durante 25 años; durante los 9.125 días que llegues a mí, yo te abriré mi seno de madre; después, si no te has muerto tísico, te daré la jubilación.

Entonces, gozarás del sol, y al día siguiente te morirás. ¡Pero habrás cumplido con tu Deber!

ROBERTO MARIANI

(integra el libro Cuentos de la oficina)

de http://www.letropolis.com.ar/2007/02/mariani.oficina.htm

 

March 27

Lecturas

Carson McCullers:
LA BALADA DEL CAFE TRISTE ( Fragmento)

La bebida de la señorita Amelia tiene una cualidad especial. Se nota limpia y fuerte en la lengua, pero una vez dentro de uno irradia un calor agradable durante mucho tiempo. Y eso no es todo. Como es sabido, si se escribe un mensaje con jugo de limón en una hoja de papel, no quedan señas de él. Pero si se pone el papel un momento delante del fuego, las letras se vuelven marrones y se puede leer lo que contiene. Imaginen que el whisky es el fuego y que el mensaje es lo más recóndito del alma de un hombre: sólo así se comprende lo que vale la bebida de la señorita Amelia. Cosas que han pasado inadvertidas, pensamientos ocultos en la profunda oscuridad de la mente, de pronto son reconocidos y comprendidos. Un obrero textil que no piensa más que en telar, en la fresquera, en la cama y vuelta al telar; este obrero bebe unas copas el domingo y se tropieza con un lirio de la ciénaga. Y toma esta flor y la pone en la palma de su mano, examina el delicado cáliz de oro y de pronto le invade una dulzura tan intensa como un dolor. Y ese obrero levanta de pronto la mirada y ve por primera vez el frío y misterioso resplandor del cielo de una noche de enero, y un profundo terror ante su propia pequeñez le oprime el corazón. Cosas como éstas son las que ocurren cuando uno ha tomado la bebida de la señorita Amelia. Uno podrá sufrir o podrá consumirse de alegría, pero la experiencia le habrá mostrado la verdad; habrá calentado su alma y habrá visto el mensaje que se ocultaba en ella.
March 26

Noctilucas

Estoy
cuasitranquilo
los límites se curvan
a medida que los veo
los veo
y me miran.
 
Son los faros,
ahuyentan sombras
olvidando lo continuo
y me acerco
y me recorto.
 
Intermitentes
esas luces,
parpadean
un instante
una vida.
 
Y es oriente,
el que viene
y la corriente
de esos ojos
ya no es tuya
ya no es mia.
January 24

Adonde más sino

A donde fue ese sol?
a donde van a descansar
las flores secas?
donde estarán los
olores de la infancia?
 
A donde van a parar
las fotos tomadas por
los que se fueron?
donde esta durmiendo
tu primer fragancia?
 
A donde esta el grillo
que vi morir el otro dia?
A donde? ... adonde,
esperando en esa esquina,
donde corresponde.
January 13

Gota de Agua

 
Homelet llegó a su casa agitado, respirando por la boca, deseando no tener lengua, para hacer mayor acopio de aire en cada inspiración.
-No sabés lo que me pasó- dijo, con voz Diesel-.Fui a casa de mi tía y entre los dos, tenedor va, tenedor viene, nos comimos un cordero entero.
-Pantagruélico- contestó Zulma.
 
Estaba descansando como una gelatina rosada en el sillón de entrada, sosteniendo un cigarrillo con la mano derecha y otro con la izquierda, y tirando las respectivas cenizas en dos ceniceros distribuidos sobre los dos brazos del sillón.
-Entonces, mientras tomábamos el café, me dijo que con el doctor Pérez urdió un plan de eutanasia para Abuela.
-Maquiavélico- dijo Zulma.

-Sí. Porque parece que mismo así postrada como está, Abuela no le deja usar el auto. La única forma de que la tía lo tenga es que Abuela se lo legue, y para eso se tiene que morir. Pero si se moría hoy, el auto se lo iba a quedar el Estado, porque Abuela nunca pagó la patente. Por eso después del café, la tía me pidió que la acompañara a la Intendencia a pagar. Vos no sabés. Nos tuvieron toda la tarde mandándonos de un piso a otro.
-Kafkiano- dijo Zulma.
 
Homelet le sacó de la mano uno de los cigarrillos y pitó cuatro veces seguidas.
-Sí, nos tenían de hijos- dijo-. Pero al final me cansé y me metí en una de las oficinas de prepo, y me puse a saltar de escritorio en escritorio, pateando papeles.
-Quijotesco- dijo Zulma, recuperando su cigarrillo y utilizándolo para encender otro.
 
-Entonces, vino a detenerme un policía- siguió Homelet-, pero hubieras visto lo que era: los hombros no le llegaban a los pupitres, era un policía enano.
-Liliputiense- dijo Zulma.
 
No, liliputiense no. Dije enano.
Homelet dijo esto en tono súbitamente calmo y severo, en contraste con el desaforado acelere que había pautado su relato hasta ese momento.
Zulma no replicó.
-Le pateé la cabeza y segui corriendo por los escritorios- retomó Homelet-, y entonces pasó algo muy curioso: todos los empleados de la sección se pusieron a imitarme, subiéndose a los ficheros y a los anaqueles, y empezaron guerrillas de carpetas, y ...
-Felliniano -lo interrumpió Zulma.
 
-Basta -dijo él. No sigas con eso, porque te juro que me vuelvo a lo de la tía.
-Edípico -respondió ella.
 
¿Qué queres decir? -saltó Homelet- ¡Ni se te ocurra pensar así! Te puedo asegurar que entre la tía y yo jamas hubo el menor atisbo de sexo.
-Platónico -dijo Zulma.
 
Homelet montó en cólera. Quiso golpear a Zulma, pero en lugar de eso, le arranco otro cigarrillo de las mano y pitó varias veces.
Eso le provocó terrible acceso de tos y termino vomitando el cordero, algunas de cuyas partes, muy poco masticadas, aún conservaban su forma original.
-Surrealista -dijo Zulma.
 
-Vos sos muy cuadrada -dijo Homelet, limpiándose la boca con una manga-. No sé por qué tenés que encasillar todo de esa manera. La realidad no es tan simple, tiene sus vueltas, sus recovecos, ...
-Barroco -dijo Zulma
 
-Puta que te parió, contigo no se puede hablar. Parece que cualquier cosa que uno diga tiene su referente en tu lista de adjetivos ¿Cómo hacés? ¿Los tenés numerados? ¿Cuál es el número que corresponde a lo que te estoy diciendo ahora?
-Pitagórico -dijo Zulma.
 
-Pitagórico Mahoma -dijo Homelet-. Vos no parecés una persona, pareces una tabla de logaritmos. Date un poco de vida mija, liberá tu alma.
-Cartesiano -dijo Zulma.
 
Homelet no dijo nada. Saco otro cigarrillo encendido de la mano de Zulma, y le puso la brasa sobre el tapizado del sillón. Sopló hasta que se formó una llamita, que fue creciendo hasta envolver a Zulma en fuego.
Ella no opuso resistencia. Simplemente, antes de que las llamas le comieran la cara dijo:
-Prometeico.
 
Leo Masliah. "El triple salto mortal"
 
 
 
January 05

Tercera

Me mato, todo
me prodigo
Me temo
me amamanto
Me digiero
 
Me destruyo
me nazco
Me duermo
me admiro
Me olvido
 
Me ciego
me duplico
Me enfermo
me trasciendo
y presiono restart
December 29

Recibida

Me marcho hacia la cornisa
la prisa es por desfilar
lo visto ya no me alcanza
la danza es solo ritual.

La gente semeja hormigas
perecen sin arriesgar
los rezos son inmediatos
mas Dios, no quiere jugar.

Cayendo, ya no decaigo
no grito presto a callar,
silencio! juego de tantos
abajo se exclamará.

Desciendo por los vacios
lo impio, vos me lo das
recibo con alegria
tu abrazo tibio y mortal.



December 09

Spencer

Cuando el hastío se dedique
a ajusticiar esperanzas,
cuando la corriente te lleve
rumbo a la temida muerte o
a la inesperada vida.
 
Cuando perdido por perdido
la última ración se torne
en banquete de las moscas,
cuando la brisa del desasosiego
se amodorre ante el crepúsculo.
 
Cuando el puerto seguro
sea una alegría olvidada
para cansados Odiseos ,
cuando el mar se filtre
a traves de los maderos.
 
Entonces, solo entonces,
para ojos de los que resisten,
de los que siguen luchando,
el sentido de creer abandonará
los cúmulos de lo imposible.
December 02

A pesar de las llamas

Ocultado un sentimiento, surgió otro
esta mezcla transformose en habitual
mi cuerpo, falsa morada, cruel dominio,
no quiero habitar, ni sentirlo nunca mas.
 
La dialéctica se marchó hacia el carajo
mientras mi alma dividiose par en par,
desértico, con axilas en río vueltas
lo que una vez fue mío no volverá a vagar.
 
Me voy de viaje a un latido ajeno
dispuesto a olvidar si las llaves perdí, 
portando nocturnidad como mochila
y vos, con un libro de Rimbaud me recibis.
November 16

Treme

Escuchando el latido de la noche
lo desahuciado vuelve cual Lázaro,
desde tumbas por debajo del parquet
aparece quien te elige, no da tregua.
 
Polilla o angel, demonio o fantasma
y las sirenas que asustan y temen,
ayudan al regreso del silencio,
mientras eso, se sonrie como puede.
 
Entre tules, emerge ojos vendados
siempre vedada al común de los mortales
y me lleva sin prisa, con cuidado,
a sentarme en su trono de madera.
 
Los límites se hacen laxos,
laringes y siringes se saludan,
la esfinge da una serenata en el tejado y
lo fantástico rinde su postrer bandera.
 
 
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